Encarando la recta final con un inconveniente

Encarando la recta final con un inconveniente

Llegó el final de mi estancia en Barcelona. Llegó el final de mi estancia en la Fundación Step by Step. Han sido seis meses de duro trabajo, unas veces en línea recta y otras en línea curva, pero al final todas con el mismo objetivo: mejorar en mi vida diaria y ganar el máximo de independencia posible.

Llegué en julio con toda la ilusión de la que disponía para lanzarme a este reto. Las primeras semanas fueron muy duras puesto que el ritmo de trabajo es muy alto. Acababa cada día rendido y con agujetas por todo el cuerpo. Cada sesión era, y es, diferente a la anterior, eso sí, todas iguales de duras.

Al principio no lograba ni ponerme de cuadrupedía, ni aguantaba más de cinco segundos de rodillas, acciones que son totalmente importantes para ganar fuerza y equilibrio para realizar posteriormente acciones de la vida diaria. Con esfuerzo y sudor cada día desde que vine he ido mejorando en ello y ahora tengo bastante buen control.

El objetivo principal de este sueño era poder conseguir pasarme de la cama a la silla y viceversa. Gracias a la fuerza que he ido adquiriendo y a los “trucos” que me han ido enseñando puedo decir que está prácticamente conseguido. Necesito a veces un pequeño impulso o que me coloquen las piernas en un determinado sitio, pero aún así la fuerza que tiene que hacer la otra persona es infinitamente inferior a la que se hacía antes. Todo esto es con una tabla de transferencia y a la silla eléctrica, a la manual es otro cantar que con el tiempo, la práctica y las fuerzas que he ganado aquí iré intentando darme nuevas mañas para hacerlo yo solo, y si no es solo, con la mínima ayuda, que es lo que perseguía.

A pesar de no andar, el estar todos los días durante unos treinta minutos de pie y haciendo ejercicios ha sido una sensación increíble. De estar sentado a ver las cosas a dos metros de altura va mucha diferencia. Si miráis en las entradas anteriores veréis cómo trabajo en bipedestación. Seguro que os lleváis una alegría al verme así.

Pero como no todo puede ser tan bonito, las últimas semanas se me han complicado. En el talón derecho me salió una ampolla, nadie sabemos cuándo ni por qué. Al ir al centro de salud a que me la curaran la mala praxis de una enfermera, que cortó toda la piel, hizo que la ampolla se quedara en carne viva. Estoy yendo todos los días a curarme, con otro enfermero claro, y parece ser que la cicatrización va mejor de lo esperado, pero de momento no puedo ponerme ni unas zapatillas y mucho menos de pie. Todo esto justo cuando el día 16 ya marcho para Cáceres. De todas formas no os quiero dejar con un mal sabor de boca.

Como os comenté en algunos post anteriores la idea de volver a venir en un futuro ronda mi cabeza, ya que aquí se avanza y se consigue mucho más en unos meses que en años en Cáceres. Todavía no sé si será posible, pero seguiré con la campaña “Ayúdame a andar” abierta para que quien quiera seguir colaborando pueda hacerlo.

Una vez más agradezco mucho vuestro apoyo tanto económico como emocional ya que desde el primer momento habéis respondido, y no solamente gente de Cáceres o Valladolid, sino de todas partes de España. Muchas gracias de verdad, vuestro granito de arena ha hecho posible esto.

Por último no quería terminar sin agradecer a una serie de personas que han hecho que mi estancia en Barcelona haya sido muy agradable.

A Isa, Isabel, Manolo, Sabine, Fran, Patricia, Carolina y Arca que nos han acogido como unos más de su familia y que espero pronto vayan a visitar nuestra bonita ciudad.

A Alex y Sergio, que se vinieron con nosotros el primer mes y nos ayudaron mucho.

A Bylal que no me ha dejado nunca solo y se ha convertido en un gran amigo.

Y por supuesto a Ana, Gemma, Joan, Laura, Cris, Elena, Cristian, Mónica, Albert y Mar, los fisios que han trabajado conmigo desde el primer día duramente y a los que entre broma y broma he cogido un cariño inmenso.

Gracias a todos.

Antonio Aragoneses.

One thought on “Encarando la recta final con un inconveniente

  1. Bilal

    Te echaré de menos jefe , en el principio estabas solo el chico que estoy trabajando con el, pero ahora ha cambiado todo y de verdad has convertido à un gran amigo y porque eres mi hermano , muchas gracias por todo el que me has dado , y lo siento mucho en todo el que te he hecho malo , de verdad habías convertido cómo mi familia ahora , y no se que voy a hacer sin vosotros, yo se muy bien que he hecho muchas errores pero también sé perfectamente que me vas à entender que quiero decir , he vivido con vosotros un tres meses muy muy muy bonitos gracias a ti y a la jefa mejor que la llamo mi madre muchas gracias por todo , ahora espero que te llegúes à tu goal el que estas luchando por el , buenas noches
    Tu amigo o tu trabajador me puedes llamar como quieres
    Bilal

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